Serbia es un país realmente barato. La mayoría de monasterios, iglesias y atractivos turísticos son gratuitos. Comer en un restaurante puede costar entre 7 y 15€ por persona y los alojamientos son especialmente asequibles. Además, el transporte público en Belgrado es gratuito y en otras ciudades el precio es muy reducido. Se nota que el país aún no está explotado para el turismo internacional, ya que fuera de la capital muy poca gente habla inglés e incluso en los museos o atractivos culturales los carteles están únicamente en serbio. El hecho de no ver casi turistas, estar solo en monasterios medievales y el precio asequible hacen de Serbia un destino único como pocos quedan en Europa.
Si tienes 5 días, lo mejor es alquilar un coche para moverte libremente por el país. El transporte público para viajar a otras ciudades como Novi Sad o Nis funciona bastante bien, pero si quieres descubrir los verdaderos atractivos de Serbia, i.e. los castillos, monasterios, fortalezas y parques naturales, lo mejor es un coche ya que con transporte público es imposible llegar a estos sitios.
Después de una minuciosa investigación, decidimos alquilar el coche con la compañía local “AutoUnion” y fue todo un acierto. Siempre nos gusta alquilar con compañías locales porque el precio es más reducido y el trato suele ser mejor.
Aterrizamos a las 3 de la madrugada y había alguien esperándonos. Por recogerlo fuera de horario nos cobraron un extra de unos 30 €.
Localizar el coche tiene su truco: al salir de la terminal, tienes que dirigirte al parking que está al aire libre, atravesarlo entero y llegarás a un parking cubierto de varias plantas. Allí es donde están todas las compañías de alquiler. El precio final fue de 160 € por 5 días, con ese sobrecoste nocturno ya sumado.
Por lo general las carreteras no son muy buenas, salvo para ir a Novi Sad, Nis o algunas ciudades que es todo por autopista si pagas el peaje, para llegar a los catillos, monasterios o parques naturales es inevitable hacer un tramo en carreteras nacionales de doble sentido pasando por pueblecitos y zonas más remotas. Para ser carreteras comarcales no están del todo mal, no son peligrosas ni hay grandes curvas o barrancos, pero los serbios no conducen precisamente bien. Suelen ir bastante rápido y no se apartan esperando que lo hagas tu.
El peaje es siempre recomendable, suelen ser entre 2 y 5€, dependiendo de la distancia, y te quitan unos 20-40 minutos de coche.
Lo mejor es que evites cambiar en el aeropuerto. Es curioso pero Serbia es uno de los pocos países donde nos hemos encontrado con que el mejor cambio lo dan las casas de cambio. Hay muchas ubicadas por el centro de la ciudad y solían dar 116,5 o 117 dinares por cada euro cuando el cambio oficial de google era de 117, sin más comisión.
La capital tiene bastante que ofrecer, puedes dedicar fácilmente un día a recorrer los monumentos más significativos como la catedral de San Sava, la iglesia de San Marcos, la fortaleza, de Kalemegdan, la plaza de la república, la calle Kneza Mihalla, el barrio alternativo de Skadarlija...
Para moverte por Belgrado utiliza el transporte público, ya que desde el 1 de enero de 2025 es totalmente gratuito, incluyendo buses y tranvías, en toda la ciudad (salvo el bus express al aeropuerto).
A unas dos horas en coche de Belgrado, se encuentra una preciosa fortaleza a orillas del Danubio. A pesar de estar reconstruida en su mayoría se encuentra ubicada en una garganta donde se estrecha el Danubio para conrolar el acceso al río. Simplemente la zona natural donde está situada, en la entrada al parque natural Derdap, bien merece la pena una visita. La entrada es de unos 6€ para adultos y 3€ para estudiantes.
En esta misma zona se encuentra el monasterio de Tumane, construido en el siglo XIV y, aunque reconstruido, también merece la pena una visita.
Según las ganas que queden en este punto, hay dos alternativas para terminar el día, adentrarse más en el parque natural de Derdap o acercarse a la fortaleza de Ram y las ruinas romanas de Viminacium, según si os apetece algo más histórico o de naturaleza.
También a unas dos horas de Belgrado, pero en dirección sur, se encuentra un monasterio del siglo XV fortificado que es uno de los más bonitos de Serbia. La entrada es gratuita pero si quieres subir a las murallas para tener una vista panorámica del complejo cuesta unos 2€. Totalmente recomendable.
Desde aquí, a unos 20 min de coche se encuentran la cueva de Resavska y la cascada de Veliki Buk.
Día 4: Novi Sad
Esta ciudad es especialmente bonita, tiene suficientes cosas que ofrecer para pasar el día paseando por su plaza principal, el casco histórico y la fortaleza de Petrovaradin.
A la vuelta hacia Belgrado, si os queda tiempo, hay dos monasterios que pillan de camino y su visita merece la pena, el monasterio de Krusedol y el de Staro Hopovo.
Para aparcar en Novi Sad, hay varias alternativas. Si quieres aparcar gratis lo mejor es ir a la fortaleza, suele ser fácil encontrar aparcamiento y atravesar la muralla antigua con el coche es toda una experiencia. Desde aquí tendrás que andar unos 20 min al casco histórico de la ciudad. Se puedo aparcar gratis aquí o aquí. Otra opción es pagar un parking cerca del centro, uno de los más grandes es este, pero si no encuentras sitio, en cualquier lugar que encuentres por la calle puedes dejar el coche pagando la zona. Hay 3 zonas: roja, azul y blanca y los precios varían de entre 1€/hora en la zona roja hasta 50 cent la hora en la zona blanca o incluso 1€ al día en algunas zonas blancas y azules. Puedes descargarte la app nSpark y comprobar el precio o pagar cómodamente a través de ella.
Si ya estas cansado de conducir y te apetece descubrir más de la capital serbia, Belgrado tiene más que ofrecer para pasar otro día. Puedes visitar el palacio real, el palacio blanco, la casa de las flores (donde está enterrado el dictador yugoslavo Tito) o pasear por el barrio de Zemun.
Si por el contrario tienes más ganas de coche y monasterios medievales, a unas 3 horas en coche puedes acercarte al monasterio de Studenica, construido en el siglo XII.
Aunque lo más cómodo siempre es el centro, en un viaje con coche por Serbia esta opción puede no ser la mejor, ya que el parking en el centro es complicado y el tráfico es frecuente. Por este motivo nos decidimos por la zona de Beograd Waterfront, un área totalmente nueva llena de edificios de más de 15 plantas con urbanizaciones modernas, avenidas amplias y espacios ajardinados. Se trata de una zona bastante segura y en la que casi todos los alojamientos ofrecen parking gratuito en el garaje de la urbanización. Nosotros nos alojamos aquí.
Serbia es un país bastante barato donde no tendrás problemas para comer en un restaurante por 7-15€
por persona. Aunque no tienen muchos platos típicos, no puedes dejar de probar el Cevapi, Burek con yogur, Kesten pire y la ensalada serbia.
Belgrado: Trpkovic Bakery, ideal para desayunar algo rápido. Es una pastelería tradicional donde hacen el burek (pastel típico de los balcanes que consiste en hojaldre relleno de queso, espinaca, patata o carne). Otra opción cerca del casco histórico es Vruc Burek.
Пролеће, restaurante de comida serbia tradicional.
Drama cevapi, ideal para probar el cevapi.
Otras pastelerías donde tomar dulces tradicionales serbios o de los balcanes son la cafetería del hotel Moskva o la pastelería Пеливан, que lleva abierta desde 1851.
Golubac: En la carretera de camino a la fortaleza hay un restaurante muy acojedor con buenos precios y comida tradicional serbia. Se llama Etno kafana "KAPIJA TUMANA"
Novi Sad: antes de empezar el día, si quieres un café el mejor sitio es Trcika, esta cafetería está construida en un antiguo vagón de tranvía y podras tomar un capuccino por menos de 2€.